Es aquella soledad tan anhelada que deseo encontrar, en la que deseo caer; de la que no resisto comprender, en la que me ahogo diariamente esperando respirar. La busco, la deseo, la odio y la necesito.
Entiendo más de lo que me cuestiono, me cuestiono todo lo que entiendo, aunque sin a ella no vivo; me refugio en su brazo; en las noches compartimos y roba mi sueño, me acompaña para no dejarme sólo. Su presencia es melancólica, es posible que no logre dormir, su condición desierta no logra satisfacerla y sólo descubre tranquilidad en el olvido, en el silencio en mi compañía.
La buscamos, nos refugiamos y huimos antes de comprenderla.