jueves, 27 de septiembre de 2012

Inducidos

Cada noche sus palabras me hacían vivir un trance inducido 
El juego de sus versos entraba y salía por mi raciocinio 
Ella solo juega, se divierte y es lo acostumbrado en cada noche 
El mío también es un juego, convencido por lo que creo, sí, estoy jugando 
Ella es como cualquier fémina que danza por los pasillos y sabes que no dejas de mirarla. 

Y tú no puedes dejar de recorrerla en cada uno de sus pasos 
Bueno, en realidad tú no puedes porque soy yo el que no puede. 

Falto de pretensiones eso es lo que pasa, así nada más, y dejará de suceder una vez tomemos la iniciativa y abandonemos este juego verbal.

 Lápiz Demente: Si aprendiera de lo que hablo dejaría de escribir.

lunes, 20 de agosto de 2012

Un dilema hecho persona

Cómo adular tu belleza con mis pretensiones personales, si tan solo soy un hombre como cualquier otro: deseoso de tu integridad y sobretodo moralidad. Todo lo que puedo decir ya fue pronunciado por otro, y es totalmente pretencioso de mi parte halagar tus cualidades cuando mis frases no son –quizás- nuevas. Para tus oídos tal vez sí, pero, no para todo lo que representas. No soy el más apto para recitar lo que ya se dijo con un propósito no menos digno que el mío. Desde este preciso instante me rehúso a todo aquello que quieres escuchar, no por cobardía, no porque no lo merezcas, sino por ser mi verdad; momentánea y no por eso más verdadera: Renuncio a este libreto aunque eso me cueste nuestro final.

miércoles, 11 de julio de 2012

Realce al genero femenino

Las mujeres quieren ser las protagonistas de cada una de las escenas en las que participan; claro entendiendo la escena no como una situación peyorativa de un posible drama. El ritual de belleza al que se someten, comprendido por sus largas horas frente al espejo, ojos delineados, largas pestañas, base en la cara, labios rojos y las infinitas posibilidades de vestuario que muchas veces predestinan lo que sucederá en la noche. Todo estos elementos en últimas no son los importantes en mi hallazgo sin importancia, porque la cuestión no tiene nada que ver con elementos de decoración, sino de lo que provocan ante la mirada de hombres y mujeres a su alrededor: deseo, misterio, o lujuria. Las mujeres solo quieren robar el protagonismo ante las miradas y la vanidad es tan solo una forma de alcanzarlo. Son únicas, indiscutibles, hermosas, tiranas, irremplazables y todo un sin fin de adjetivos que también hacen de adornos. Es así que el entorno no habla de una espacialidad o un lugar en el mapa, el entorno habla de ellas. Lápiz Demente: En mi opinión estoy generalizando y ese es el primer error que un hombre no debe cometer nunca, óigase bien: nunca. Pero qué más puedo hacer, soy solo un hombre y ante mis pensamientos está todo un genero, por eso soy solo opinión y ellas solo mi deseo.