A los ojos les gusta la figura
Extrañan el detalle y son fieles a su parecer
Los ojos buscan ser mirados, comprendidos y desnudados
A veces los ojos comparten y ¿por qué no? engañan
Los ojos se enamoran y resplandecen con el licor
A mis ojos no los llena el vino
A mis ojos no les gusta el brillo
A mis ojos no les gusta la realidad insulsa realidad
A mis ojos les duele el alma
Mis ojos ya no ven, no sienten, ni engañan
Mis ojos están en la clandestinidad
No ven el camino a casa y tampoco desean llegar
He perdido los ojos y con ellos el camino al alma.
Quiero ver el final de los tiempos cuando pueda dormir y levantarme sin tener que mirar el reloj.
jueves, 30 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
EL recuerdo entre ella y yo
Memoria, callejón de las dichas y avaricias, eres un sermón que nunca silencia lo que gritas.
Como ella; vacilas a tu antojo ante la luz de lo que te conviene, caminas en pasos seguros mientras escondes tu mirada detrás de las flores esperando el silencio para perturbarlos con los giros de tu cuerpo.
Memoria enrojecida; tu palpitar atormenta mi inconciencia al empujarla ante mis ojos. Mis manos detienen tu revuelo y se estremecen entre pelo y pelo.
Tus piernas enceguecen mi mirada mientras te posas en mis hombros, aprietas mis pensamientos y yo trato de alcanzar los tuyos desgarrando la piel que menos esperas.
Ella mi memoria y yo. Ella en el fondo sin respiración, no hay a quién recordar. Mi memoria controlada y silenciada. Yo al borde de recuerdo mientras pierdo el aliento.
Lápiz demente: Somos recuerdos de aquellos momentos y personas que nos esclavizan. Que difícil es ser libre de ellos y vivir en lo que no recordamos. Estar fuera del recuerdo es alcanzar la plenitud del espíritu.
Como ella; vacilas a tu antojo ante la luz de lo que te conviene, caminas en pasos seguros mientras escondes tu mirada detrás de las flores esperando el silencio para perturbarlos con los giros de tu cuerpo.
Memoria enrojecida; tu palpitar atormenta mi inconciencia al empujarla ante mis ojos. Mis manos detienen tu revuelo y se estremecen entre pelo y pelo.
Tus piernas enceguecen mi mirada mientras te posas en mis hombros, aprietas mis pensamientos y yo trato de alcanzar los tuyos desgarrando la piel que menos esperas.
Ella mi memoria y yo. Ella en el fondo sin respiración, no hay a quién recordar. Mi memoria controlada y silenciada. Yo al borde de recuerdo mientras pierdo el aliento.
Lápiz demente: Somos recuerdos de aquellos momentos y personas que nos esclavizan. Que difícil es ser libre de ellos y vivir en lo que no recordamos. Estar fuera del recuerdo es alcanzar la plenitud del espíritu.
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