Quiero ver el final de los tiempos cuando pueda dormir y levantarme sin tener que mirar el reloj.
domingo, 23 de mayo de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
Palabras vagas
La noche es gris, nubarrones violetas se pasean entre los altos árboles, los empujan y los maltratan haciendo que se balanceen de una lado al otro casi tocando mis pies con sus delgadas copas. Me arrojan brisa pero esta aun no me toca, ella prefiere evitarme. A mi, un sólo vagabundo de las calles, un adorno más de esta fría acera.
A mi derecha está un pequeño camello que invité a comer algo de mi carne, el pobre parecía recién nacido y algo debería ofrecerle, y como lo único que me acompañaba era mi tristeza le di algo de mi carne que no me haría tanta falta como mi tristeza, desde eso el camello me acompaña entre estas dos esquinas; el lugar preferido por las pasiones que se disputan entre las montañas y el cemento.
Aun veo a esa mujer caminar frente a esta esquina aun muy en las sombras como para describirla, lo malo es que han pasado tantos relojes que ya perdí la cuenta y ella aun no llega, no se ni para que me preocupo.
Clemencia pregunta por mi demencia, un juego de palabras que me acostumbré a practicar mientras mi razón deja parte de si en el bar del frente, lleva allí más tiempo del que yo llevo en este callejón, ingiriendo licor y vomitando toda su cordura, si es que a eso la podría llamar cordura.
El camello se levanta como es de costumbre a perseguir su sueño yendo de esquina a esquina ladrándole cual animal es.
Trato de levantarme pero el maldito ya devoró parte de mis pies y se siente muy frió apoyar mis esqueletados pies en el suelo.
De nuevo nubarrones, violetas, árboles y ramas entre mis pies una y tres veces mientras los miro.
Me cruzo de manos para escuchar el reflejo de un auto en la distancia, mis ojos se cierran.
El camello devora mi cuerpo pues se cansó de perseguir un sueño, mi razón vomita su existencia y la tristeza es lo único que me mantiene vivo.
Lápiz Demente: Es lo que sucede cuando evitas abrazar el mundo que te rodea, ser un vagabundo de lo que es tu vida o la mía. Ellos sólo están ahí y yo podría imaginar esto de ellos o usted podría leer esto de ellos, mis mentiras o las suyas; ambas un universo en choque.
A mi derecha está un pequeño camello que invité a comer algo de mi carne, el pobre parecía recién nacido y algo debería ofrecerle, y como lo único que me acompañaba era mi tristeza le di algo de mi carne que no me haría tanta falta como mi tristeza, desde eso el camello me acompaña entre estas dos esquinas; el lugar preferido por las pasiones que se disputan entre las montañas y el cemento.
Aun veo a esa mujer caminar frente a esta esquina aun muy en las sombras como para describirla, lo malo es que han pasado tantos relojes que ya perdí la cuenta y ella aun no llega, no se ni para que me preocupo.
Clemencia pregunta por mi demencia, un juego de palabras que me acostumbré a practicar mientras mi razón deja parte de si en el bar del frente, lleva allí más tiempo del que yo llevo en este callejón, ingiriendo licor y vomitando toda su cordura, si es que a eso la podría llamar cordura.
El camello se levanta como es de costumbre a perseguir su sueño yendo de esquina a esquina ladrándole cual animal es.
Trato de levantarme pero el maldito ya devoró parte de mis pies y se siente muy frió apoyar mis esqueletados pies en el suelo.
De nuevo nubarrones, violetas, árboles y ramas entre mis pies una y tres veces mientras los miro.
Me cruzo de manos para escuchar el reflejo de un auto en la distancia, mis ojos se cierran.
El camello devora mi cuerpo pues se cansó de perseguir un sueño, mi razón vomita su existencia y la tristeza es lo único que me mantiene vivo.
Lápiz Demente: Es lo que sucede cuando evitas abrazar el mundo que te rodea, ser un vagabundo de lo que es tu vida o la mía. Ellos sólo están ahí y yo podría imaginar esto de ellos o usted podría leer esto de ellos, mis mentiras o las suyas; ambas un universo en choque.
viernes, 7 de mayo de 2010
Un trago de realidad
Del odio al tiempo nacen días y segundos como este, que suplican que la mirada abra los ojos y aunque estos no derramen lagrimas ya el suelo se tiñe de rojo. Son sensaciones como las que respiro necesarias para cerrar con orgullo un capitulo que jamás se debió ser abierto.
Por debilidad de los sentimientos y la miseria de mis palabras hoy fueron ahogados con un trago de realidad.
No más vida a través de los sueños, ni ilusiones alimentadas con miradas.
Por debilidad de los sentimientos y la miseria de mis palabras hoy fueron ahogados con un trago de realidad.
No más vida a través de los sueños, ni ilusiones alimentadas con miradas.
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