miércoles, 28 de octubre de 2009

Sigue el camino

El caminaba llevando en sus manos aquella bici verde que un día gris llego a sus manos, dándole color y luz verde a su vida, aunque el camino no fue fácil, aprendió a camuflarse entre la multitud, a comer como todos, caminar como todos y vivir como todos.
No era fácil en una gran ciudad como aquella donde las paredes el bullicio y las personas seguían el ritmo tosco y continuo de los semáforos.
Aquel hombre del que no debo nombrar, quien tocó las nubes para darse cuenta que el volar no era para los hombres, había dedicado 10 años de su vida buscando el recuerdo perdido de aquella noche sublime, una noche que no debía ser olvidada, el era una simple persona que había tenido que sacrificar aquel recuerdo por ser un esclavo más de las circunstancias y como única alternativa para poder verla algún día, era borrar de su mente aquel delicado rostro.

Ya había pasado un largo tiempo luego de vivir por primera vez en esa cabaña de madera, su tiempo lo dedicaba a trabajar haciendo mandados en su bici, ver entregar y mirar caras largas, felices y extrañas.

Su único pasatiempo era dibujar rostros de aquellas personas a las que complacía con favores en una pared de su oscura pieza, una particular forma de no sentirse tan solo en una habitación de lúgubres aromas; una cama de madera que rechinaba con el más mínimo movimiento y un libro amarillo lleno de telarañas, tirado en una esquina en el piso, con una frase subrayada que el polvo no dejaba leer con claridad.
Tal vez aquellos rostro eran el grito de un corazón, que quería recordar la existencia de alguien que había conocido y marcado la esencia de su vida, aunque las sombras no lo dejaban recordar, para él, el olvido había sido su única salida, claro no escogida pero si recibida, la respuesta a la pregunta nunca jamás hecha.

El amigo que siempre lo acompañaba en las noches, era un cuervo, que se posaba en la ventana de su habitación y justo arriba de ésta, el viejo cuervo escondía toda clase de objetos que robaba a transeúntes, los escondía como piratas. Posesiones de otros, objetos sin vida, recuerdos y momentos llevados a lo material, escondidos por un cuervo, vigilante y acompañante de muchos de sus sueños.

martes, 27 de octubre de 2009

Cuarto oscuro

Demasiado dulce para una sola noche, muy efímero para disfrutarlo, sutil, infinito e incomprensible.
Horas vienen y horas van, solo veo lo que quiero o tal vez lo que temo; el lado bestial, el lado desconocido, nunca nadie lo ha concebido.
A parpados que tiemblan, tinieblas que llenan.
Comenzar o terminar, aun no lo puedo descifrar.
Vivo por fantasear en el, alivio siento en el.
Cuando el reloj suena mi realidad reanima
Y entonces, despierto del sueño.

Vivir es sentir el mundo, y dormir ¿que es?

martes, 13 de octubre de 2009

Como ladrillo

Todos somos unos ladrillos más en este muro de mierda, que dices… te gustaría entra a este gran show, uniformes con segundas intenciones, mascaras de traiciones y un saludo que corroe, golpes unidireccionales, encierras un mundo de capitales. Vengan conmigo somos únicos como todos los demás, encerrados en un ladrillo más.
Conoces bien los juegos de aquellos practicas, todo termina y hasta la sed te quita, mundo de mierda este muro nos ciega.
Rabia es lo que me queda para compartir, algo de mi que no tarda en salir, y por fin mis podridas entrañas gritarán como nunca; no es alivio, ni lo busco, sólo es mi única alternativa dentro de una ira que me anima.
Cierra la boca y golpéame en la cara para quedar inconciente de una buena vez.