Si tuviera corazón no tendría que sentarme al fuego para leer el reverso de la carta:
Si mis palabras fueran poemas y yo su recluso me colgaría entre las letras hasta cortar mi existencia.
Entraría por tus sueños, resbalaría por tu cabello, me quedaría 2 noches tal vez 3. Viviría en tu recuerdo y besaría tus pasiones; ellas descontrolarían mis manos y yo desgarraría tu mirada junto a tu sonrisa.
Tocaría tus oscuros pensamientos y ellos bailarían con los míos descubriendo el equilibrio impulsivo de las almas.
Sentado frente al fuego, miro la carta consumirse mientras cada letra borra parte de mi cuerpo. El fuego sale por la chimenea y se hace nube que se desvanece en lagrimas que golpean a tu ventana; en los fríos día del mañana.
Lápiz demente: A nuestras almas las amarran las palabras y a nuestros cuerpos los separan las llamas.
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