miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL recuerdo entre ella y yo

Memoria, callejón de las dichas y avaricias, eres un sermón que nunca silencia lo que gritas.

Como ella; vacilas a tu antojo ante la luz de lo que te conviene, caminas en pasos seguros mientras escondes tu mirada detrás de las flores esperando el silencio para perturbarlos con los giros de tu cuerpo.

Memoria enrojecida; tu palpitar atormenta mi inconciencia al empujarla ante mis ojos. Mis manos detienen tu revuelo y se estremecen entre pelo y pelo.

Tus piernas enceguecen mi mirada mientras te posas en mis hombros, aprietas mis pensamientos y yo trato de alcanzar los tuyos desgarrando la piel que menos esperas.

Ella mi memoria y yo. Ella en el fondo sin respiración, no hay a quién recordar. Mi memoria controlada y silenciada. Yo al borde de recuerdo mientras pierdo el aliento.

Lápiz demente: Somos recuerdos de aquellos momentos y personas que nos esclavizan. Que difícil es ser libre de ellos y vivir en lo que no recordamos. Estar fuera del recuerdo es alcanzar la plenitud del espíritu.

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