Imaginémonos juntos, debajo de las hojas y atrás de las personas, seamos amantes de la noche.
Sospechas que mi mano toca tu cuello mientras miro tus ojos y muevo mis labios para no decirte nada; para llenar tu cuerpo con silencio.
Somos algo que nunca llegará a ser lo que pensamos; por no decirlo ni intentarlo.
Eres lo que deseas ser y yo apenas puedo acompañar tu eterno y perverso aliento.
Cada día tocas a mi puerta y no entiendes porque ya no estoy para ti. Por no entender lo que decían mis palabras ya el tiempo se ocupó de mis pensamientos y no puedo descifrarlos, estoy perdido en el aire y en el tiempo.
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