Satisfacción de un grito a los cuatro vientos hace que los
músculos se compriman y el aire se contamine con el tóxico aliciente que
amenazan la creación misma.
Dependencia humana te debemos, nacida para liberar desde el
dolor hasta la gloria.
Viniste de la madre eterna y a todos nos cobijas con tu
sabia elocuencia, incluso sin sonido los labios te delatan. Argentinos,
uruguayos, chilenos o colombianos todos te entienden aunque diferente te
suenen.
Hijo pródigo la llevas en cada parte de tu cuerpo, el hijo de
puta será por siempre eterno.
Golpes, moretones, satisfacción y gloria, qué importan los
motivos cuando verdaderamente sales sin pedir permiso.
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