martes, 27 de octubre de 2009

Cuarto oscuro

Demasiado dulce para una sola noche, muy efímero para disfrutarlo, sutil, infinito e incomprensible.
Horas vienen y horas van, solo veo lo que quiero o tal vez lo que temo; el lado bestial, el lado desconocido, nunca nadie lo ha concebido.
A parpados que tiemblan, tinieblas que llenan.
Comenzar o terminar, aun no lo puedo descifrar.
Vivo por fantasear en el, alivio siento en el.
Cuando el reloj suena mi realidad reanima
Y entonces, despierto del sueño.

Vivir es sentir el mundo, y dormir ¿que es?

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