lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Que tal si salimos?

De vez en cuando aparece una puerta al final de un camino oscuro, aunque tenga la confianza de que al girar la perilla nada malo va a pasar, basta sólo con dejar pasar algo de luz, para iluminar un alma oscura, que el mismo tiempo se encargo de quebrantar, llenando de aire el olvido de sus mismos sentimientos. Levantar la mirada para ver un hermoso rostro, uno ojos para nunca olvidar por más que lo quisiera, delicada, tierna, una sonrisa inconfundible. Miro hacia el suelo por temor a sentir más de lo acostumbrado, sólo unos segundo y levanto de nuevo la cara, es un momento único quisiera que el tiempo se detuviera para los dos, compartir este momento para los dos, aunque debo ser la persona más egoísta que existe, porque te quiero únicamente para mi, te quiero a mi lado, en mis brazos, quiero tus labios.

Que bueno que nos vimos, que bueno que pasamos tantas horas viéndonos, compartimos momentos lindos, hablamos.
Pero que pasa cuando quiero sentirte, este espejo, este maldito cristal nos separa, Parece que no te importo lo suficiente, porque no rompes este vidrio para que estemos juntos.

Han pasado unos días y ya ni me hablas, me miras y pasas derecho, ni te importa lo parecido que somos.

Esta soledad me está matando, estoy despareciendo por dentro. Ya no puedo levantarme cada día, mirarte y pensar que soy un reflejo en el espejo de tu cuarto.

1 comentario:

  1. un retrato oval, un espejismo de un lobo que crece en la imaginación pero que un día nos va reventar la cabeza, el lobo que se siembra cerquita del corazón.

    ResponderEliminar